martes, 12 de febrero de 2008

Patria

Llevo mi patria conmigo como la memoria lleva los recuerdos.Es un país sin fronteras, en el que sólo yo ejerzo de guía y de anfitrión. Sus parajes, hermosos o terribles, sólo yo los conozco. La casa solariega sólo yo la he construido con mis actos y mis sueños. En ella he tenido a muchos invitados; una parte permanece junto a mí celebrando el banquete; algunos se han ido; otros, probablemente, acudirán. Aunque a veces pienso que mi patria no tiene ni invitados ni casa ni país, y se reduce a ser mi propia sombra justo un instante antes del mediodía. (El cazador de instantes, 53)

1 comentario:

Beto perdido dijo...

Las variaciones del olvido quizá. Veo que no podemos evitar la tentación, al pensar la vida mental, de esbozarla con metáforas de luz y sombras. Lo hicieron -me atrevo a decir- todos los filósofos desde Platón hasta los ilustrados modernos y todavía hoy. ¿Por qué será eso?